jueves, 27 de septiembre de 2012

En una mirada..



Me miró y supe que ahí era mi lugar.

No vengo a contarte de ti ni de nosotros, vengo a contarte de mí sin ti. Y es que el extrañarte ya no me cabe en el calendario. Los lunes siguen siendo lunes, los martes siguen queriendo ser jueves, los jueves siguen con su complejo de viernes y yo solo los veo pasar disfrazandome de domingo. He intentado olvidarte -y vaya que lo he intentado- en cualquier boca que se me presente. He querido dejar de pensarte solo para darme cuenta que pensarte es sentirte. Y entonces si te pienso habitas en mí, en mis sentires y gestos, en todas y cada una de mis letras, en todo el calendario. Y vuelvo a extranarte. ¿Para qué olvidarte, si bien sabemos que fuiste, eres y siempre serás?

Han pasado ya varios años y los daños siguen siendo los mismos; el amor sigue siendo el mismo. Sigo visitando ese café en el cual me siento seguro, en el cual me siento sin ti y observo gestos que antes me parecían un tanto conocidos. Hoy solo se burlan del destino. Y es que el destino es un juego que solamente entiendo cuando estoy contigo. Hoy estoy sin ti; Hoy estoy contigo aunque no lo estés. Hoy estamos sin serlo.

Un día fui de alguien y me dejaron siendo de nadie. Un dia fui de ti y jamás dejé de serlo.

Aún recuerdo aquel viernes lleno de gloria en el que decidimos no salir juntos-por aquello de los espacios- y cada quién salió con sus amigos. 12 de la madrugada y ya estabas afuera de mi casa.

-¿Qué haces aquí? Quedamos que hoy no nos veríamos.-te dije. -¡No podía esperar a ver a mi novia!- me conestaste con un júbilo único.
Por cierto, nunca te lo dije pero te veías hermoso de color rojo y con tu mirada apuntando hacia mí.  Pasaron las horas y  de tu hermosa boca salió un "Yo si veo toda mi vida junto a ti. Me casaría contigo". Me dejaste helada y emocionada. Hasta la fecha guardas un anillo que jamás fue entregado.

¿Hace cuánto no te emocionas por ver a tu novio?, ¿Hace cuánto que no ves tu vida junto a la de alguien más?, ¿Hace cuánto es cuánto?

Y es que lo teníamos todo; desde escribir en nuestros pechos frases con los dedos y adivinarlas sin ver, hasta esos abrazos que gritaban un quédate. Sin duda alguna, uno de los mejores momentos fue aquel en el que me recargue en tu pecho y escuché los latidos de tu corazón. Te juro que podía escuchar el soundtrack de mi vida. Éramos perfectos, éramos todo; éramos un apoyo mutuo, éramos errores aprendiendo a acertar. Siempre cuide de ti y quizá ese fue mi error, no me cuide de ti.

¿Recuerdas aquella vez que fuimos al supermercado juntos? Reíamos, estabamos cortos de dinero pero no nos importó. Echamos en el carrito unos cuantos artículos -entre ellos-, una pieza de pan dulce que tanto te gustaba, un cepillo de dientes que dejé olvidado en tu baño, unos cigarrillos y mucho futuro sin ningun costo. Ese día supe que te quería para el resto de mi vida.

O como la vez que nos desnudábamos con la mirada y nos comportábamos como unos niños en los restaurantes. Como la vez que pretendía entender cuando me hablabas de música o arte, mientras yo estaba demasiado ocupada mirándote. Como la vez que te tomaba fotografías en cada parpadeo y tú solo sonreías y preguntabas: -¿Qué me ves?. Fui una idiota, debí decirte que veía mi vida enfrente de mí. O como esa única vez en la que rompiste en llanto dejando caer todos tus miedos sobre mis hombros, buscando mis manos como apoyo y que yo solo contesté con un "Todo estará bien", alguien tenía que ser fuerte. Hoy ya no lo soy; devuélveme la vida.

Si tuviera la oportunidad de un día más contigo, pondría todas las canciones como ambientación y te callaría con un beso para que nunca te me fueras; me llevaría todo tu aliento para que me buscaras para respirar; te llevaría a todos los lugares y haría de ellos un nosotros; cerraría todos los frascos del mundo para que yo tuviera que buscar tu ayuda; te diría lo hermoso que estás de tus ojos, tu piel, tu cuerpo, tus manos; también te diría lo mucho que me vas a hacer falta en el futuro y lo importante que vas a ser en mi vida; te diría que quiero tener libros contigo; y por último, te diría que por fin entendí el porque nací y para quién.

No miento cuando digo que lo eres todo; No miento cuando digo que sin ti no soy;
No miento cuando digo que te espero;

De este lado de la historia todo sigue igual, exactamente igual. Sigo fumando la misma marca de cigarrillos, he ganado varios sueños y ciertos kilos, mismos que he perdido en un abrir y cerrar de ojos. Sigo emocionandome pocas veces y sonriendo cuando el comentario lo amerita. De este lado de la historia se te sigue pensando, amando y en ocasiones maldiciendo. Sigo hablando sólo lo necesario y escribiendo lo justo, también sigo teniendo los mismos amigos y gustos. Como ves, todo sigue igual, incluso todo lo que siento por ti sigue igual.

Y es que hablar de ti es hablar de mí sin ti. Me gusta regresar a nuestro recuerdo sin importar el que dirán o el qué haré. Me gusta pensarte porque me pienso. Me gusta que me digan que un día fui tuya. Me gusta habitar en una mirada, tu mirada; sobre todo cuando soy yo la que se refleja en ella; sobre todo cuando veo tu futuro conmigo; sobre todo cuando nunca más nos soltamos; sobre todo cuando nos vemos inclusive con los ojos cerrados.

-¿Crees en el destino?- me preguntaste un día. Hoy lo hago.

No vengo hablarte de ti ni de nosotros. ¿O sí?

No hay comentarios:

Publicar un comentario